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Análisis de la voz

El análisis de la voz es la capa de CORTEX que escucha la sesión por su forma, no por su contenido: ritmo del habla, micro-pausas, latencias de respuesta, turnos de palabra y un índice de tensión vocal. No reconoce emociones ni las atribuye: registra hechos sonoros —un silencio de seis segundos, un habla que se acelera— y señala posibles incongruencias entre el tono y lo dicho, con su minuto exacto. Qué significan lo decide el terapeuta.

Lo que mide es deliberadamente concreto: prosodia y variabilidad expresiva, ritmo en palabras por minuto, pausas y latencias de respuesta, reparto del habla entre consultante y terapeuta, y una tensión vocal normalizada a un índice de 0 a 100. Son estimaciones computacionales que el terapeuta revisa — no medidas de precisión instrumental, y nexmin lo dice así. Su utilidad clínica está en lo que el texto solo no enseña: un afecto aplanado que la transcripción no delata, un habla presurada que se dispara al tocar cierto tema, la diferencia entre un silencio que está trabajando y uno que está evitando. Y las incongruencias: cuando la voz dice lo contrario que las palabras, la señal queda marcada con su minuto para saltar a ese punto del audio y escucharlo. La línea de diseño viene del Reglamento Europeo de IA (2024/1689): detectar expresiones perceptibles no es inferir estados internos. nexmin no afirma que el consultante «está triste»; documenta que la voz cae y la latencia sube en el minuto 41, y deja la lectura a quien tiene el vínculo y el contexto. No se conserva ningún identificador permanente de voz: la asignación de voces se propone en cada sesión y el terapeuta tiene la última palabra.

En nexmin

Pestaña «Análisis de la voz» de cada sesión analizada, con las incongruencias marcadas sobre la línea de tiempo del audio; sus señales alimentan la lectura del proceso de Pensa.

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Última actualización: 2026-07-28